Si, parecen palabras de la típíca mina resentida....Pero mis razones tendré.
Hoy he hecho un descubrimiento....Las mujeres podemos llegar a ser iguales a los hombres....Quizás en determinadas ocasiones y bajo ciertas circunstancias, pero iguales al fin y al cabo. Y no es que diga que los hombre
son despiadados, porque creo que lo peor que podemos hacer como mujeres es decirle al hombre cuan malo puede ser, cuando nosotras podemos llegar a ser igual o incluso peores....
La situación es la siguiente: Una mujer, llamemosla A, para no entrar en detalles, conoce al tipo B, para no revelar nombres. Se conocen hace un tiempo atrás...Ella sinceramente le tiene ganas, como diríamos vulgarmente, o más bien le gustaba, le atraía....Pero efectivamente así era. Ella le tenía ganas.
El, como siempre, un poco despistado por la vida, sin saber muy bien para donde diablos va la micro, pero encantador como el solo. Sabiendose muchas veces, pero otras, creo que convenientemente, sin saber con lo que cargaba....Una exquisites caminando...Como dicen las malas lenguas, o al menos las observadoras.
A y B se juntan en un lugar X, conversan por circunstancias que no detalleremos en esta ocasión por tediosas y un poco fuera del caso, solo hay que dejar en claro, que ella se acercó a él.
Conversaron y conversaron, ella por supuesto aprovechó el momento para decirle un par de verdades, por ejemplo, como su indiscutible atractivo, su actitud frente a ciertas situaciones y cuanto le encantaba. El, amable, reía maravillado, escuchando tales pomposas declaraciones. Con su pecho más inflado que nunca. La conversación fluía, claramente en bien de ella.
El beso fue espectacular...Se besaron horas y horas indeterminadas, ya que la testigo no puede describir y por supuesto menos pudo medir en tiempo, lo que había durado ese primer ósculo. Pero fue de película. Se besaron hasta que se perdieron en el tiempo. Su lengua sobre la suya, sus labios contra los de él. Ambas salivas danzando la misma melodía. La del encanto. Ella casi en las nubes. El, no se sabe ya que hasta el momento no hemos logrado conversar con el testigo B.
Y así, felices de la vida, hasta que despertaron del sueño, solo del primer sueño, fueron a vivir la continuación a otro lugar o a otra nube digamos. El sueño fue aún mayor. La testigo A, en la entrevista, textualmente señala que no tiene palabras para describir tal momento y tales sensaciones, solo pudo suspirar y decir, "Fue exquisito"....
El sueño por supuesto acabó. Ambos por distintas direcciones, solo con la vaga promesa de verse al día siguiente y estúpidamente saludarse, como nunca lo habían hecho antes, por razones que al igual que las anteriores, no detallaremos por aburridas y un tanto imbéciles.
Al otro día.....
Se encontraron. Nada pasó. El tuvo la "amabilidad" de acercarse a ella cuando la vio aparecer, se saludaron con un gélido beso en la mejilla. Nunca más hablaron. A las horas después, ella casi con un pequeño dolor de estomago producto del nerviosismo y de la angustia del no saber que va a pasar, lo ve.
Pero no lo ve solo. La pelirroja de ojos verdes era guapa y coqueta. Quizás un poco mejor que ella. Lo reconocía. La conversación se veía igual de amena que la vivida el día anterior. Ella ya sabía para donde pintaban las cosas. Terminaron besandose bajo una mesa. La pelirroja y el tipo B. Mucho más romántico que atinar en el lugar X, pensó.
Las mujeres podemos llegar a ser iguales o peores que los hombres, reflexionó largamente....
Ella había hecho lo mismo el fin de semana pasado.



ya no es un tema de sexos sino mas bien un problema de época?. Una época que no resiste compromisos?. En la externalidad de lo que vivimos, el consumismo se extrapola a nuestro modo de mirar la vida, en donde el amor es parte de los articulos transables y por ende las personas.
Buen relato amiga, gracias
CaTa